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El cráneo ha dejado de ser ya exclusivamente la "caja de seguridad" del cerebro, para entenderse como parte vital de un sistema. Se trata del "sistema craneosacral", constituido por la serie de membranas muy delicadas, que junto con el cráneo envuelven al cerebro y descienden a lo largo de la espina dorsal hasta el sacro. Formando una especie de "sistema hidráulico".
En éste fluye el líquido cefalorraquídeo – su principal componente-, cuya función es nutrir las neuronas, membranas, tejidos y, en general, a todos los integrantes del sistema nervioso que, junto con la sangre, constituye el líquido vital más importante que circula por nuestro cuerpo.
El sistema craneosacral esta intervinculado en el funcionamiento del sistemas nervioso, musculoesquelético, vascular, linfático, endocrino y respiratorio.
Cuando la fluidez del líquido cefalorraquideo se ve obstaculizado o entorpecido aparece un comportamiento irregular de la energía, y por los mismo, ciertos malestares que impacta en la salud física y en la condición anímica de los pacientes. También puede suceder que el líquido cefalorraquideo deje de cumplir con eficacia su papel reparador de células internas.
La llamada terapia craneosacral - también considera una rama de la osteopatía, que permite alinear a los sistemas nervioso, muscular y a las estructuras óseas- ha probado tener gran eficacia en normalizar la circulación del líquido cefalorraquideo para contribuir al correcto funcionamiento de ese sistema hidráulico, explica la terapeuta Leah Krongold, egresada del Instituto Wingate de Israel y del Instituto Upledger, en Florida, Estados Unidos.
Una vía alternativa al bienestar físico y emocional
"El sistema nerviosos central es como generador de todas las dunciones de nuestro cuerpo, que controla tanto la función de los órganos internos como la digestión, la respiración, los movimientos del corazón, de los tejidos musculares. Cuando se permite, por medio de la terapia, que el líquido cefalorraquideo fluya normalmente, el sistema nerviosos puede estar normal, equilibrado y llevar a cabo sus funciones en todos los comportamiento que están interconectados, es decir, con la totalidad del cuerpo", afirma la terapeuta.
Aunque el concepto del sistema craneosacral ha sido reconocido desde hace más de 80 años fue el doctor John Upledger quien desarrolló la técnica de lo que llamó una "terapia energética". Se trata de una manipulación muy sutil (principalmente de la cabeza y la columna vertebral) para detectar los puntos en los que se obstruye la circulación del líquido cefalorraquideo y, normaliza on suaves movimientos de presión que sólo las manos expertas del terapeuta puede realizar.
El cráneo no es la estructura sólidamente cerrada sino que entre los huesos hay fisuras que permiten cierta flexibilidad y movilidad para la circulación de los líquidos del sistema, por lo que un masaje adecuado con ligeras presiones en puntos cuidadosamente detectados mejora notablemente la irrigación del cerebro, la activación de neuronas y el funcionamiento general de las numerosas conexiones neurológicas con que contamos.
Es por ellos que migrañas, estrés, insomnio, dificultades de la visión. Del equilibrio, la digestión y la respiración, así como problemas musculares y vertebrales en general se ven aliviados notablemente con estas práctica.
En una experiencia de más de quince años en esta terapia, se ha comprobado éxitos incluso en problemas de atención que afectan a los niños y que limitan su capacidad de aprendizaje.
Es una excelente terapia antiestrés y de relajación que produce cambio anímicos notorios. Se trata en suma, de una nueva alternativa más que se agrega a las posibilidades de tratamientos holísticos de los problemas de salud que afectan el desempeño de la gente. Activa la capacidad innata de recuperación del cuerpo y revitaliza y equilibra todos sus sistemas proporcionando e un estado permanente de bienestar físico y emocional.
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