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El método Feldenkrais, conciencia y movimiento PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Christina Barthel   

"La conciencia a través del movimiento" es un método de autoayuda tan amplio que se puede tener presente practicándolo diariamente. Relaja profundamente, alivia tensiones y dolores musculares, expande la respiración y es una excelente herramienta para corregir y mejorar la postura, entre otros beneficios más.

Antes de continuar  la lectura de este artículo los invito a hacer lo siguiente:

  1. Siéntense con la espalda erguida y volteen la cabeza hacia un lado.
¿Lo hicieron rápido? ¿Detuvieron el aire al mover la cabeza? ¿Inhalaron al girar? ¿Llevaron los ojos en dirección del giro? ¿¡Se sorprendieron, verdad, cuántas preguntas o sea observaciones podemos hacer acerca de un movimiento pequeño!? Y si repitieron el movimiento: ¿en qué modificaron el movimiento?

2- Ahora giren nuevamente la cabeza dejando la mirada hacia el frente, y después gírenla junto con la mirada. Registren la diferencia: ¿Notaron que pueden girar la cabeza más lejos cuando llevan también los ojos?

3- Repitan el giro cinco veces inhalando cada vez y llevando los ojos e, inclusive guiando con los ojos el movimiento, y observen hasta dónde pueden mirar al voltear. Definan un punto en su mirada hacia atrás. ¿El punto queda fijo o cambia?

4. Ahora volteen exhalando cinco veces. ¿Qué pasa con el punto atrás? ¿Cambió su posición?

5- Si no cambió el punto, repitan otra (s) vez (ces), lento y suavemente, con los hombros relajados.

6- Después hagan el movimiento con los ojos y la cabeza hacia lados opuestos. Probablemente notarán el cambio del punto de referencia más hacia un lado que hacia otro

Resumiendo podemos constatar que mirada y respiración modifican la movilidad del cuerpo, y además la calidad del movimiento. Rápido con músculos tensos o lento con músculos relajados. Para mejorar y optimizar nuestra movilidad, además evitar lesiones u otras deficiencias en el organismo, es preciso realizar los movimientos concientemente.

Tener una actitud conciente frente a la manera en que nos movemos proporciona mayor salud, energía y felicidad. La mayoría de nuestros padecimientos físicos vienen del estrés, de no tomarnos tiempo y pensar en lo que hacemos.

Concientizarnos que es el primer paso hacia un cambio. A temprana edad nuestra mente almacenó y procesó patrones y hábitos que nos acompañan durante el resto de la vida sin ser revisados y modificados posteriormente. Se fijan en una autoimagen, según la cual nos movemos.

Si los patrones musculares nunca cambian, las áreas correspondientes del cerebro permanecen con patrones fijos. Depende de la manera en que realizamos ciertos movimientos el disolver o cambiar nuestros patrones o hábitos y convertir lo imposible en posible, lo difícil en fácil y lo fácil en agradable.

Podemos lograr lo que asegura Moshe Feldenkrais:

"Un cuerpo bien organizado se mueve con el mínimo de esfuerzo y el máximo de eficiencia"

Para lograr esto, el científico Moshe Feldenkrais (1904-1984) trabajó más de cuarenta años desarrollando su método. El movimiento significó para él un proceso autoeducativo de exploración y de aprendizaje basado en conceptos de psicomotricidad, biomecánica, neurofisiología, neurolingüística y psicología evolutiva. Desarrolló movimientos que demandan la participación del cuerpo entero y sus actividades esenciales.

Es una manera de manejar el cuerpo mediante la comunicación de sensaciones específicas al sistema nervioso central con el fin de mejorar las funciones del sistema motor, de ampliar la conciencia de sí mismo y de facilitar una autoimagen más exacta. Moshe Feldenkrais aplica principios y ejercicios que ayudan al cuerpo a programar el cerebro de manera que el sistema completo cuerpo-mente se beneficie.

Feldenkrais eligió el movimiento como principal medio de mejoramiento por las siguientes razones:
* El movimiento constituye la base del conocimiento.

* Tenemos más experiencia y conocimiento del movimiento.

* Toda actividad muscular es movimiento.

* La principal ocupación del sistema nervioso es el movimiento (90 %).

* La respiración es movimiento, y respiramos para mantenernos con vida.

* Sensación, sentimiento y pensamiento, quiere decir hablar, oír, ver, pensar y sentir, provocan actividad muscular y se fijan en los músculos.

* La capacidad de moverse influye mucho sobre la propia valoración y autoconfianza, constituyendo cierta autoimagen.

* Si los patrones musculares no cambian, las áreas correspondientes del cerebro permanecen con patrones fijos.

* El movimiento despierta en el cerebro la disposición para modificar, corregir y mejorar la organización postural, la coordinación y la flexibilidad.

Feldenkrais sugirió que los patrones emocionales y cognitivos pueden resultar mucho más fáciles de cambiar si también se trabajan los patrones somáticos. Los patrones somáticos son mucho más significativos de lo que generalmente creemos. Comúnmente nos preocupamos únicamente por el objeto a alcanzar, sin prestar atención a la cantidad de esfuerzo desorganizado y difuso que ponemos en juego.

Hacemos intervenir varias partes del cuerpo sin discriminación alguna, aunque no sean necesarias para lograr el objetivo o interfiera con la acción concreta. Seguimos moviéndonos de esta manera y creamos un patrón o hábito.

El cuerpo humano puede soportar muchos años de incomodidad y tensión. Avanzamos con nuestros patrones musculares y psicológicos poco eficientes hasta los 30 o 40 años, después de esa edad comienzan a manifestarse como dolores incipientes, jaquecas y disfunciones vitales.

Ejecutando los movimientos con facilidad, de manera suave y lenta, relajando el cuerpo lo más posible, dejando fluir la respiración y descansando lo necesario después de cada movimiento, dirigiendo la mente hacia nuestro cuerpo y a lo que pasa en él, tomamos conciencia de lo que estamos haciendo y como realizar movimiento con un mínimo de esfuerzo y con mayor fluidez. Mientras más concientes seamos de nuestros movimientos, activaremos más nuestro cerebro y las regiones activadas estimulan las áreas adyacentes.

Al estar concientes, entenderemos cuánta tensión innecesaria guardamos, de cuánto placer y gracia nos perdemos, qué tan insuficientemente y con cuánto estrés pasamos por nuestra vida. Podemos aprender a movernos con sorprendente ligereza y libertad, a cualquier edad, y mejorar nuestras condiciones de vida en lo físico, emocional y espiritual.

 

 
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Holisticando México - 2007