Poderosa terapia desde el cuerpo artístico
La danzaterapia nace de la danza en su forma más simple: de los movimientos naturales y espontáneos del ser humano. Es una técnica corporal que interrelaciona arte (danza) y ciencia (psicóloga) para la atención de problemas de salud y de aprendizaje, en un proceso de integración psicofísica.
La danza, la más básica de todas las formas de arte, involucra la expresión directa del yo (uno mismo) a través del cuerpo. Por este motivo es una poderosa forma de terapia.
Basada en la convicción de que el cuerpo y la mente están estrechamente interrelacionados, la danzaterapia trabaja directamente con el cuerpo para establecer una imagen corporal más realista y para facilitar cambios en la esfera de los sentimientos, conocimientos y comportamientos.
Trabaja sobre la imagen y el esquema corporal; desde aquí es posible ahondar en el desarrollo de habilidades motoras, de coordinación y plasticidad en el movimiento.
La expresión de la interioridad de las personas a través de la danza, el movimiento permite el surgimiento y el posterior desarrollo de la creatividad, la expresión y la sensibilidad favoreciendo la aceptación de uno mismo y de los demás.
A través del trabajo individual o grupal, se potencia la construcción de un yo corporal más seguro. La danzaterapia sensibiliza el cuerpo, transmite arte, desarrolla la afectividad y permite crear movimientos propios y personales ampliando los patrones de movimiento ya existentes.
TRATAMIENTO MULTIFACÉTICO
Danzaterapia implica una adscripción al campo de la salud. La concepción del hombre va cambiando, incorporando elementos de diferentes ciencias y avanzando hacia una visión cada vez más compleja y especializada.
Se utiliza como tratamiento en toda clase de trastornos psíquicos y psicosomáticos como inseguridades, angustias, miedos, fobias o cualquier problema. Se utiliza también con sistemas como la familia y la pareja.
La persona vive un encuentro con su parte consciente e inconsciente; se conoce y acepta a sÍ mismo y puede solucionar conflictos en su personalidad que se hayan formado por medio de sus experiencias en la vida. También es de gran importancia el diálogo, que acompaña a este tratamiento.
El proceso que va de la "simbiosis a la individuación" muestra el origen de cualquier problema o trauma. El individuo logra la libertad y el conocimiento de ser, capaz de controlar el grado de proximidad y distancia por sí mismo en una relación humana. Es la base para realizarse en la propia vida.
Este tipo de terapia da la posibilidad de transgredir operativamente conceptos establecidos por la sociedad; es la posibilidad de sentir alegría, confianza y seguridad. Permite la posibilidad de transformar lo dado, de crear una respuesta a situaciones viejas.
La técnica promueve la actitud activa de los pacientes, transformándolos en protagonistas de su propia curación, brindando herramientas para continuar y planificar sus vidas. No hay limitaciones de edad, sexo, condición social, grado de disponibilidad del movimiento o nivel de desarrollo intelectual para las distintas personas que incursionan en este proceso.
APLICACIONES
De una u otra forma la danzaterapia es para todos. Mencionaremos algunas de ellas:
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A través de la motivación expresiva del movimiento, los niños entran en contacto con diferentes nociones espaciales y temporales. En el trabajo con niños, la espontaneidad permite que los afectos y necesidades se manifiesten permanentemente; y, como adultos, nos sorprendemos reflejados en ellos: la necesidad de atención, aprobación, respeto, aceptación, apoyo, estímulo, el ser tenido en cuenta, el ser querido.
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En el caso de pequeños aislados o tímidos, que sufran algún tipo de rechazo del grupo, la experiencia con el cuerpo mediante el ritmo les permite movilizar la vía de comunicación en su interior. ¿Por qué me muevo y para qué? se convierte en la clave.
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El no oír (sordera e hipoacusia), no significa no poder pensar o no poder sentir. Para un oyente, el silencio no es profundo ni permanente. Para aquel afectado por la sordera, es un pozo sin colores, un hueco profundo porque no existe la memoria auditiva, el silencio es lo cotidiano. El método descubre el lenguaje encerrado en el cuerpo para que pueda danzar con las palabras, formas, colores y ritmo mediante su expresión.
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En el caso de ceguera, la danzaterapia intenta despertar la dormida expresividad y ser un puente para el encuentro con su propio cuerpo, sin esa rigidez física la que se acostumbran.
DISCAPCIDAD MENTAL
El danzaterapeuta trabaja sobre la persona que se mueve, no sobre el síndrome o enfermedad; lo que no significa que desconozca las características de cada patología. Se trata de mirar, proponer, intervenir, escuchar, leer, más allá de la cosa en sí, del ser paralítico cerebral, Síndrome de Down o cualquier otra cosa, para que en la escena cínica se ponga en juego el decir y el actuar de una persona y no el de un síndrome. Entra en juego el deseo y el placer de la persona por el movimiento.
DICAPACIDAD FÍSICA
El lenguaje del cuerpo es muy antiguo, es primitivo, primario; algo tan natural como bailar para estar juntos e integrarse nos fue quitado por la idea de la especialización. Todos los cuerpos tienen un lenguaje, y esto no tiene nada que ver con cómo sea ese cuerpo.
En nuestra cultura, cimentada sobre la palabra, no pensamos que en determinadas circunstancias resulta difícil y en ocasiones imposible comunicarse a través de ella. Este es el caso de la mayoría de los pacientes me tales (psiquiátricos) en ocasiones tan severamente alterados que pueden haber perdido todo contacto con el mundo que los rodea (psicosis)
NEUROSIS
Sin tener que llegar a casos extremos, sabemos que es éste también el caso de cualquiera que padezca una alteración emocional, ya sea un estado profundo de preocupación o melancolía o depresión, que encuentra difícil sostener una conversación más allá de unos pocos minutos. Es aquí donde el movimiento puede permitir el desahogo y la comunicación necesaria porque los músculos son los que contienen a las emociones.
TRANSTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN
Los pacientes padecen distorsión de su imagen corporal, la autoestima y pobre concepto de sí mismos, suscitándose a menudo problemas de relaciones interpersonales y dificultad para identificar sentimientos. A través de la danzaterapia estos pacientes son animados a reconocer la tensión en sus cuerpos como un signo de sentimiento. Este reconocimiento permite controle y elecciones más saludables, para reemplazar así las comilonas autodestructivas y los ciclos de purga. Sus sentimientos pueden ser expresados simbólicamente en movimiento.
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