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Los seres humanos somos capaces de percibir elementos, hechos y estados, patrones y estructuras relacionales, es decir, interrelaciones. Estas informaciones complejas sirven de esquemas efectivos y cognitivos que dirigen nuestras actuaciones.
Al configurar una constelación, estas representaciones inconcientes son exteriorizadas, traducidas de nuevo a imágenes espaciales, permitiendo así la reescenificación de determinados contextos sistémicos.
Aquí los representantes son capaces de captar la constelación al percibir y reproducir tanto los sentimientos de las personas que están representando como la situación en general.
A través de la configuración de las imágenes del grupo social familiar surgen informaciones tan auténticas sobre las estructuras, dinámicas e interacciones del sistema, y a partir de ahí, es posible desarrollar comprensiones e imágenes de solución sumamente efectivas.
La composición que estas imágenes especiales resulta de que la persona que configura la constelación experimenta el proceso desde el lugar del observador externo y después al ocupar su lugar en el esquema de solución.
Al configurarse el esquema familiar los representantes, los observadores y el paciente se hallan emplazados a las fuerzas del sistema de forma inmediata y simultánea. De esta forma se crea un campo en el que, en una sucesión recapitulada de imágenes, todos los que participan en la constelación pueden vivir y experimentar viejas evidencias y nuevas opciones.
El sistema completo que participa en el grupo de trabajo se empapa primero con la energía y proceso de la constelación problemática y después, también con el ambiente de solución.
A nivel digital, se puede dilucidar un hecho tras otro. Así es caminar un camino tortuoso de explicitaciones verbales, pero por este camino – el de las constelaciones- se evita que tener que enunciar un número muy amplio de preguntas. El lenguaje analógico de una constelación se graba en nuestra memoria de manera mucho más intensa que las descripciones orales.
Cuando al concluir una constelación los representantes expresan su alivio en una imagen de solución obtienen fortaleza desde el lugar correcto en el sistema, y el cliente ocupa finalmente su lugar, así todos los implicados sienten el contagio gratificante de la solución. Meses después de la constelación, la imagen de solución una y otra vez surge desde allí, activando el sentido de lo plausible, mostrando nuevos caminos de solución.
Las constelaciones sacan a la luz y resuelven enredos y relaciones confusas dentro de la familia y en otras relaciones. Mejoran sustancialmente las relaciones de los padres con los hijos y ayudan a resolver situaciones familiares relacionadas con la infertilidad, la adopción o la custodia, los abortos, las separaciones, los divorcios.
Ponen al descubierto las razones de los sufrimiento físicos y emocionales (migrañas, asma, desórdenes de la alimentación, dolores de espalda crónicos, depresiones, ansiedades y fobias, tendencias suicidas, problemas con las drogas o el alcohol) Rompen cadenas o ciclos generacionales de sufrimiento, alineación, abuso y disfunción en la familia, ayudando a enfrentarse positivamente con enfermedades graves o deseos inconcientes de morir.
En las constelaciones el representante parece acceder a un nivel diferente de conocimiento sobre ese sistema familiar, un fenómeno muy difícil de explicar científicamente. Estos fenómenos que se presentan a veces en otras formas de terapia, como el psicodrama o las esculturas familiares, aun no han obtenido la atención que se merecen.
Se manifiestan como campos energéticos que existen de la misma forma que existen los campos electromagnéticos, pero funcionan de manera diferente, conteniendo o almacenando información y energía de los sistemas, grupos, las especies. Algunos los relacionan con los campos morfogenéticos o campos de conocimiento. Otros creen que lo que sucede en un taller de constelaciones es un desafía a cualquier explicación científica y pertenece más bien al campo de la psicomagia.
Lo importante, no obstante, es que la terapia de constelaciones familiares funciona y opera de formas misteriosas en el "gran alma" familiar y ayuda a recuperar "el orden" en las relaciones dentro de la familia; afectando no sólo a los asistentes al taller sino también a otros miembros de la familia no presentes.
Cada familia tiene un sólido vínculo interno, con independencia de la apariencia de desunión externa. Todos tiene el mismo derecho a pertenecer a su sistema familiar y todos en la familia merecen atención.
Si alguien en la familia es excluido o expulsado, será representado por un miembro nacido con posterioridad que cargará con un destino similar.
La muerte de una persona, especialmente si es muy joven, tiene una gran influencia en todo el sistema. Los hermanos del fallecido mostrarán una inclinación a morirse, debido alas conexiones con el hermano fallecido. Si esta carga pesa sobre un hermano que después tiene hijos, estos sentirán ese peso y querrán aliviar a los padres. Estas tendencias a morirse pueden manifestarse a través de conductas o actividades peligrosas o enfermedades.
Los hijos cargan con los sentimientos de otros de los miembros de la familia (como si ayudaran a sobrellevar sus sentimientos); y cuando cargan con sentimientos no expresados. Por ejemplo, cuando una abuela sumisa es abusada físicamente por su marido, con frecuencia una nieta se muestra enfadad con su marido sin ninguna razón. En la constelación familiar se muestra claramente que la nieta arrastra la rabia de la abuela.
Los hijos muy pocas veces se atreven a vivir una vida más feliz o más plena que las de su madre y su padre. Desde la lealtad a sus padres repiten errores y destinos similares. Además existe una jerarquía en función del orden de llegada: quien nace primero o llega primero a la familia ocupa el primer lugar, y los demás siguen en orden cronológico.
El hombre ocupa el primer lugar en la familia, pero trabaja al servicio de la mujer. Los padres son quienes dan y los hijos quienes reciben. El objetivo de la constelación es la sintonía del cliente con su propio destino y con su responsabilidad. A través de la apertura a la propia realidad familiar, la exteriorización y comprensión de los sentimientos de los participantes, el uso de frases curativas o ritos de lenguaje corporal, se consigue formar e interiorizar una nueva imagen de la familia del consultante, de mayor sintonía con el sistema, abierta al asentimiento conciente al destino, encaminada a soluciones alternativas.
La necesidad de vinculación y pertenencia, el equipo entre el dar y el tomar y el orden dentro del sistema son claves. El movimiento amoroso hacia los padres que quedó interrumpido por la razón que sea, se halla en el fondo como dolor no encauzado reconvertido en enfermedad y malestar. Una constelación familiar muestra a la persona en su más desnuda faceta. No como un ser que todo lo que su voluntad desea consigue, sino como persona envuelta e involucrada en un sistema que lo condiciona, la libera, la esclaviza, la enferma, la cura.
Por esto, en las constelaciones familiares curar puede ser una parte muy pequeña o ni siquiera necesaria. Lo más importante será la sintonía personal con un destino que genéticamente, física y psicológicamente recibimos, y la aceptación sencilla y humilde de nuestra condición de seres humanos que vivimos o morimos, en el mundo más grande que nuestro yo y nuestro sistema familiar.
Las Constelaciones Familiares ponen en evidencia el profundo poder de conexión que cada persona tiene con su familia en una o varias generaciones, así como con las personas tiene con su familia en una o varias generaciones, así como con las personas que han sido efectivamente significativas. Se vinculan entre sí con el amor y lealtad. Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente generación la que conciente e inconcientemente trate de resolver, quedando atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que crean una cadena de destinos trágicos.
Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores, las injusticias cometidas dentro del sistema familiar y fuera de él (a través de la violencia política en todas sus modalidades), pueden inconcientemente afectar la vida de sus familias expresándose esto mediante enfermedades inexplicables, depresiones, suicidios, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad de encontrar pareja, comportamiento conflictivo con algún miembro del sistema familiar, etc.
No obstante, el mismo amor que enfermó es el que tiene la sabiduría de la solución cuando se vuelve conciente; las lealtades desde invisibles emergen durante la configuración de la Constelación Familiar. Se busca a personas excluidas, las olvidadas, las difamadas, las denigradas, las no honradas en el sistema. Las personas tratadas con justicia, las que se fueron para ceder su espacio a otras y las que sufrieron vidas particularmente difíciles.
*José González Rodrigo:
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