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El análisis bioenergético se desarrolló a partir del psicoanálisis. Wilhelm Rejch, discípulo de Freud, en la década de los 30´s empezó a trabajar directamente con el cuerpo como técnico psicoterapéutica. En su "vegetoterapia" trabaja en la liberación de la respiración profunda, para mejorar e intensificar la experiencia emocional. Alexander Lowen (discípulo de Reich) y John Pierrakos desarrollaron y consolidaron este método, que actualmente se conoce como análisis bioenergético.
La base del método bioenergético es la estrecha relación entre los procesos físicos corporales y los procesos psico-mentales. Las experiencias vitales del ser humano encuentran su expresión no sólo en el funcionamiento psico-mental, sino también en el cuerpo; en la postura, en los patrones reactivos, y también en la inhibición de la movilidad, de la respiración y de la expresión. Este conjunto de patrones representan la estructura de carácter físicamente, y se manifiesta en la auto percepción, la auto estima, la auto imagen y los patrones básicos de intercambio con el ambiente.
Desde una perspectiva ampliada el análisis bioenergético corresponde al acercamiento psicoanalítico. La diferencia esencial esta en el método de tratamiento. El terapeuta bioenergético tiene a la mano una terapia dirigida al cuerpo, y es un segundo lenguaje con el que se comunica con el paciente.
Mientras que el cliente en sus manifestaciones físico corporales muestra los patrones básico con los que interactúa en el mundo y sus referentes personales relevantes, el terapeuta puede responder sobre el nivel corporal también, dando apoyo, confirmando, animando, ofreciendo resistencia o frustración. De esta forma, se construye un diálogo con orientación corporal, en correspondencia con las habilidades propias del cliente, entonces complementa, acompaña y sustituye la comunicación verbal con el cliente.
Este segundo lenguaje generalmente se lleva a cabo en un nivel de experiencia preverbal, y entonces revive las relaciones objétales tempranas del cliente. De esta forma se accede más fácilmente, que la terapia puramente verbal, a niveles suficientemente profundo de la experiencia en donde el problema o desorden de la estructura básica se hace visible y puede ser tratado.
El trabajo corporal sigue dos caminos complementaros. Los movimientos, sentimientos y experiencias eludidas se reactivan con la intervención terapéutica psicocorporal. Esto permite que salga a la luz material inconciente y se hace accesible para la elaboración y tratamiento psico-mental. El trabajo corporal es un medio de acceso al material inconciente del cliente, y se puede comparar a la interpretación de los sueños en el psicoanálisis clásico. Sólo que aquí el cuerpo hace su aparición como una realidad fenomenológica, como un espacio para la experiencia, y como un medio de expresión y significado en una manifestación simbólica. El efecto curativo se basa en la posibilidad para procesar la experiencia temprana, haciendo posible su evaluación e integración dentro del proceso terapéutico.
Aunque lo que se ha dicho puede parecer suficiente para justificar la autorización de métodos con orientación corporal, Reich y Lowen propusieron otro medio de operación, la movilización de energía sanadora a través de la activación energética a nivel corporal. Las técnicas esenciales son la profundización de la respiración, la relajación de las tensiones musculares por medio de técnicas de expresión y respiración, y la intervención en la relajación muscular.
Técnicas también diseñadas para propiciar la relajación y la movilidad física, también el reforzamiento de los procesos físicos inconcientes como la libre expresión de sentimientos.. Al hacer esto, se le da cuenta al proceso mental. El acceso a la experiencia emocional profunda cambia los parámetros fisiológicos junto con la estima de la persona y de otros procesos mentales. Al estar en este proceso el contacto con el ambiente social también cambia. Todo esto sucede como consecuencia de los eventos energéticos corporales.
Además, Lowen estableció el concepto y la práctica del arraigo, que se lleva a cabo en un nivel físico antes que nada. Estar arraigado es tener seguridad física, pero una postura flexible. Fenomenológicamente esto significa estar en contacto a la realidad. El análisis sobre el arraigo y el contacto con la realidad permite trabajar en el orden social de cerca con los movimientos emocionales. Los ámbitos social, familiar, profesional, político e ideológico pueden volverse punto de atención dentro de la terapia.
La terapia bioenergética, combina estos métodos de orientación corporal en el contexto del sistema social. Esta combinación psicológico fenomenológico, físico-energético y trabajo socio sistémico es el rasgo característico real de la terapia analítica bioenergética.
El análisis bioenergético se desarrollo como un método de tratamiento para personas con desordenes neuróticos (depresión, ansiedad) y para personas con problemas de relación de sexualidad. Por su accesos a la experiencia corporal, es un buen tratamiento para desordenes de personalidad de origen preverbal, y de enfermedades psicosomáticas, especialmente funcionales. Las personas sin ningún desorden clínico pueden emprender el análisis bioenergético para encontrar una forma de resolver una crisis vivencial, para profundizar en sus sentimientos y liberar su experiencia de alegría y creatividad.
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